lunes, 30 de agosto de 2021

LA ABUELA CIRUELO

 UN CUENTO PARA MIS NIETOS

“Está raro que se convierta en un árbol…”  “Me dio emoción el final…”  “Linda historia, muy sencilla y simbólica…”

Estos son algunos de los comentarios  sobre el cuento La Abuela Ciruelo, una narrativa  de hechos reales mezclados con  fantasía y con un doble propósito: que quede como un recuerdo de la convivencia de una abuela con sus nietos, de sus juegos y sus.pláticas,  y segundo, volar con ellos en la imaginación.

Mucha gente tiene el deseo de que al morir sus cenizas se incorporen a la tierra, ya sea esparcidas en el campo  o en el mar, o en algún sitio especial.  Pues esta abuela en lugar de morir esperando que de sus restos en la tierra creciera un rosal, se va  transformando en un árbol, para seguir presente en la vida de sus dos nietos.

Los niños que aparecen en el cuento y a la vez, lo están, escuchando , absorben cada palabra y cada gesto de esa mujer de anteojos y pelo blanco,  que no es su mamá, pero los quiere tanto como ella, que no es su maestra, pero les enseña cosas y les explica todo lo que no entienden, que los escucha sin prisa, y siempre tiene tiempo para jugar y contarles historias  

El cuento mismo narra la anécdota de dónde surgió la idea, tanto del texto, como de los dibujos, los cuales son la entrañable aportación de la segunda abuela de Nicolás y Sebastián, mi hermana Gaby.

He aquí una versión corta del cuento.

A mi hermano y a mí nos gustaba  ir a dormir a casa de la abuela y que nos contara cuentos

haciendo voces distintas.  Como no se sabía muchos, le pedíamos que los inventara, pero luego no podía volver a contarlos porque se le olvidaban. 

Un día al regresar de pasear por el bosque cerca de su casa, nos ofreció una ciruela y ella se estaba comiendo una, cuando de repente, se tragó sin querer el hueso y dijo: “¿Se imaginan si el huesito creciera en mi panza?”   

Exactamente, eso fue lo que sucedió: ¡Empezó a crecer una planta!  Primero, le salieron tallos con hojitas verdes por las orejas y la cabeza,  por los hombros y los dedos de las manos.  


Luego empezaron a crecerle ramas más gruesas y cuando vimos que asomaban las raíces por sus pies, le preguntamos si quería venir a vivir con nosotros.  Dijo que en nuestro jardín iba a ser muy

muy feliz, viéndonos jugar a Sebastián y a mí y que nosotros podíamos regar la tierra para que crecieran sus raíces y diera frutos.  

Sebastián, que había estado oyendo la historia muy atento, dijo.  “Y el árbol se llenó de flores y de ciruelas que Nico y yo nos comemos,  trepados a una rama de la abuela Ciruelo.  Ella nos hace caricias con sus hojas, mientras nos cuenta una historia…


La historia empieza así: “Había una vez una abuela que se convirtió en un ciruelo…”



4 comentarios:

  1. Precioso cuento/anécdota Lila querida, Me encanta imaginarte con ellos, ver sus ojos abiertos por el asombro y escuchar sus risas de emoción y sus comentarios. Un beso

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  2. Gracias, qué grata sorpresa tu comentario. Cómo encontraste mi blog?

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  3. Me encantó tu cuento Lila!! Eres toda una escritora! Dedícate a eso!Fué una sorpresa muy emocionante conocer esa faceta de tu persona tan sensible y tierna. Te admiro prima hermosa!

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LA ABUELA CIRUELO

  UN CUENTO PARA MIS NIETOS “Está raro que se convierta en un árbol…”  “Me dio emoción el final…”  “Linda historia, muy sencilla y simbólica...