jueves, 18 de marzo de 2021

DÍA DE VACUNACIÓN


 Todo contra el COVID

“No señora, el comprobante de domicilio tiene que estar a su nombre”, me dice el joven de chaleco verde de la brigada de participación ciudadana.  Le explico que yo rento y el nombre en la boleta de predial es el de la propietaria y me responde que entonces necesito traer el contrato de arrendamiento y además, que me tocaba vacunarme el día anterior por la letra de mi apellido.  Uffff, 😰inútil aclarar que cuando metí mi CURP me notificaron la fecha de ese día.  Me dijo “no se preocupe, venga mañana que atenderemos a los rezagados, y con un comprobante válido, por favor”.  

¡ME BATEARON!, así sin más, Fue frustrante, levantarme y salir temprano, ir  toda preparada con mi sombrero, cubre bocas y careta, una manzana por si me atacaba el hambre, agua, y hasta un banquito plegable que llevé para no estar parada mucho tiempo. 😒 Solo me faltaba la tienda de campaña ,   

Al día siguiente, ahí voy de regreso, llegué incluso más temprano y otra sorpresa, había muchísima más gente que el día anterior 😧.   La fila estaba hasta afuera de las carpas de entrada a lo largo de toda la explanada del Auditorio Nacional,  luego, bajo cada carpa seguía la fila que serpenteaba ida y vuelta como por cinco tramos para pasar a la otra. Ah y además , había otra hilera especial de las personas en sillas de ruedas.😳

Los de chaleco verde andaban por doquier, súper organizados, muy movidos revisaban papeles y entregaban fichas numeradas, comunicándose todo el tiempo por radio. 🙄 Esta vez, pasé la inspección,  me dieron la ficha y casi me desmayo, era la cita número 1618!  Y esta vez,  no había traído el dichoso banquito 😫.

En mi ocio, me dio por pensar que los adultos mayores tan afanados en vacunarnos y qué tal que nos habían mandado por delante como conejillos de india.😊😜

Entretenida con ideas tan positivas, de pronto me di cuenta de la agilidad con que avanzaba la formación 😯 y cuando ingresamos al área de sillas, los guías nos acomodaron en perfecto orden por secciones según el turno, 😮 para luego pasar recogiendo fichas y entregando un lunch consistente en una barra de amaranto, botellita de agua y una manzana;🤔 buen detalle.

Y ni tiempo de abrir la bolsita cuando nos movieron a la siguiente sección, 10 filas de sillas, cada una frente a cada puesto de vacunación.  😷 Ahí más tardaba uno en sentarse que había que recorrerse a la silla de enfrente y así hasta la primera para pasar a recibir el piquete. 😓Pedían contestar 3 preguntas y nombre y firma, Listo, ¡zas! la inyección y el que sigue.  Por último nos dirigían a una nueva sección de sillas para permanecer en observación 30 minutos. 

En una sección de estas, una chica muy entusiasta al frente del grupo, cantaba y movía brazos y piernas incitando a su público a seguirla, y me cayó el veinte de que hay una propensión por entretener así a los mayores.  De acuerdo que es rico seguir el ritmo de la música, pero no será más bien para ver que nos movamos como “proof of life”. 🤭 😊Me quedó claro que afloró mi humor negro,  😬

Salí poco antes de las 10 am, o sea, fueron dos horas del principio al final del proceso, no tan tardado como podía haber sido.  En las carpas de entrada seguía habiendo bastante gente aunque menos que cuando yo llegué.

Pues no que al que madruga, ¿Dios le ayuda?  🤨 Para la próxima, llegó más tarde.

martes, 16 de marzo de 2021

NUEVA GENERACIÓN

EL SEGUNDO AIRE A LOS 60  (parte 2)

Las canas no quitan las ganas, los adultos mayores que obtenemos descuentos con nuestra credencial de Inapam y que empezamos a padecer algún achaque, agarramos un segundo aire y estamos tan  activos o más que algunos jóvenes.

Será la edad, la experiencia o puro miedo al deterioro físico, el caso es que nos recetamos  empezar cada  día haciendo algún tipo de ejercicio y aún teniendo  alguna limitación física por enfermedad o por un achaque, disfrutamos el movernos. Si de bailar se trata, aún mejor, porque el movimiento al ritmo de la música es  fuente de vitalidad que actúa como antidepresivo y baja el estrés.  

Tengo amigas mayores de 60 y 70 años que son empresarias o profesionistas y son abuelas como yo, que siguen felices trabajando, sin temor a jubilarse porque tienen también planes para su futuro tiempo libre.

Solo andar al aire libre se vuelve una experiencia de libertad, de explorar y ver a la gente, los árboles, el cielo.  El entorno natural y las relaciones personales se convierten en fuente de gozo y paz que ilumina la vida. Además de seguir siendo productivos, utilizamos  equipos electrónicos, nos dedicamos a lo que nos gusta, al mismo tiempo que vamos a paso más lento, disfrutando plenamente. 

Ahora o nunca

El “ahora o nunca”, se vuelve un motor de vida que te hace más creativo, para emprender proyectos, cambiar de profesión o  retomar alguna afición de juventud.  Algunos pintan, aprenden un idioma, o tocan un instrumento musical, otros escriben o cocinan, quizá motivados por el deseo consciente o no, de trascender y ser recordados.

Las noches se vuelven cortas porque hay mucho por hacer y aunque ya no escuchamos el tic-tac de un reloj, sabemos que las campanadas que marcan cada hora están sonando; las horas transcurren veloces y se acaba el día, el mes y el año.

Nueva generación

Resulta que los adultos mayores entre 60 y 80 años, estamos redefiniendo la palabra vejez, que se convierte en una etapa de reinventarse, de realización, con el ímpetu de la juventud, pero la sabiduría de la experiencia.   

Así, estamos  adquiriendo identidad como una nueva generación que podría nombrarse generación P, porque es una etapa de plenitud, vinculada no a la edad o condición física, sino a la actitud de gozo y pasión ante la vida.  

 


LA ABUELA CIRUELO

  UN CUENTO PARA MIS NIETOS “Está raro que se convierta en un árbol…”  “Me dio emoción el final…”  “Linda historia, muy sencilla y simbólica...