sábado, 26 de diciembre de 2020

¿QUÉ PASÓ CON EL AÑO?

HIT AND RUN

Casi 12 meses ya pasaron, nos atropellaron y se escaparon, dejándonos como víctimas de un hit and run.  Apenas nos estamos levantando y tallando el golpe, cuando ya se está acabando el año, dejando expuesta nuestra fragilidad, recordándonos diariamente que no somos inmortales, que estamos tan expuestos como el vecino.   

Algo se movió por dentro y sucedió que al verte en el espejo sin maquillaje o sin rasurar, al notar el veteado blanco de las canas, sientes orgullo por los años vividos, por haber llegado a donde estás. Volteas hacia atrás, ves las batallas ganadas y cómo te has mantenido en pié, aunque el cansancio te pese más,  aunque tu pulso no sea tan firme, o tu voz se quiebre, aunque a veces dudes y tengas miedo. 
Reconoces la misión cumplida cuando los  hijos vuelan con sus propias alas, tus padres se han ido y tú eres una feliz abuela o abuelo, a quien fácilmente se le llenen los ojos de lágrimas, y fácilmente se ríe; que sabe que cada surco en su cara representa  experiencias vividas.  



Es 25 de diciembre en la mañana, la casa empieza a despertar y lo primero que escuchas son las voces de tus nietos que ya están jugando porque la noche anterior les llegaron sus regalos. Agradeces más que nunca la compañía  de tu familia esta Navidad y de los primos y amigos que a la distancia se mantienen conectados.

El año casi llega a su fin y el otoño también se despide... Los árboles con sus hojas caídas y sus ramas desnudas, anuncian que hay que resistir el frío, absorbiendo cada gota de agua de la tierra, siempre apuntando al cielo... Después vendrá la primavera, para recordarnos que todo pasa, que la vida sigue y que trae su propia agenda ...

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