sábado, 6 de junio de 2020

LA CARA DEL MIEDO


 LA  NARANJA EXPRIMIDA

Las situaciones extremas que amenazan la propia vida, hacen surgir las peores o las mejores conductas de las personas, lo que cada quien lleva por dentro, se manifiesta fácilmente bajo la presión de las crisis: ahí se dan a conocer los héroes y los villanos del cuento.


Se podría comparar con exprimir una naranja, lo único que puede salir es su jugo, dulce o ácido, fresco o pasado, y la naranja diría que es así por su historia, desde la tierra y el agua que alimentaron el árbol donde creció, hasta el clima favorable o desfavorable y la mano que la arrancó de la rama.  

La imagen es clara, pero yo no creo que sea válida la analogía, ni la justificación de la naranja.    A diferencia de ella, los  humanos somos seres auto conscientes y a pesar del pasado, de nuestras raíces y el agua y el clima,  podemos elegir nuestra respuesta en el presente.

Como lo vivió en carne propia Víctor Frankl, confinado en un campo de concentración, donde observó dos tipos de prisioneros, los que se volvían tan despiadados como sus captores y los que como él, le daban un pedazo de su pan al otro, más débil.  

La pandemia que ha puesto en jaque al mundo, ha originado verdaderos milagros, y terribles conflictos.  Son las dos caras de la misma moneda, el miedo y el amor.

Conozco parejas y familias que están desesperados por el encierro, que tienen ganas de tirarse por la ventana porque ya no se soportan.  Y conozco a otros que están redescubriendo a sus seres queridos, aprendiendo a convivir y compartiendo con ellos como antes no lo habían hecho.

Me ha tocado sorprenderme de que muchos jóvenes millennials, que nunca habían mostrado un interés espiritual, o que se declaran ateos y materialistas, increíblemente, han empezado a practicar la meditación.  

También hay gente que a las primeras de cambio se lanzó a hacer compras de pánico y acaparar alimentos y papel higiénico a lo tonto,  como si el mundo se fuera a acabar, sin importarle provocar desabasto.  Por otro lado,  están los que están  apoyando con despensas a gente sin recursos.  La diferencia está en actuar desde una elección consciente o reaccionar de una manera automática.

Por ahí, yo creo, va la lección que nos puede dejar el corona virus.., o los chinos.., o el peor presidente.., o quien sea el villano de nuestro cuento, del que todavía no podemos decir colorín colorado... porque no se ha acabado..   


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