lunes, 18 de marzo de 2019

LA RUTINA ¡NOS ANIQUILA!


RENOVARSE... O MORIR


SI hay algo que puede hacernos viejos rápidamente es vivir todos los días lo mismo, "en el lugar de siempre... y con la misma gente"‒como canta Juan Gabriel‒ hacer, pensar y sentir lo mismo de siempre y tener las mismas reacciones emocionales...

La rutina nos convierte en autómatas, que puede ser bueno para manejar un coche, pero no para responder a una situación repitiendo las reacciones que el cuerpo y la mente han aprendido y memorizado de tanto recorrer el caminito.

¿Se acuerdan del famoso perro de Pavlov?  
El pobre perro que salivaba en automático al escuchar una campana que anunciaba la comida, aunque ya no le dieran alimento.  Pues, ni más, ni menos, nuestro cuerpo está condicionado  a producir cierta química, ya sea  de enojo,  miedo, o tristeza, por ejemplo, sin que la respuesta pase por la mente consciente.

Por eso nos cuesta tanto cambiar cualquier conducta, porque cuando nos damos cuenta, ¡ya reaccionamos!  Y así nuestro cerebro  va perdiendo plasticidad y empieza a envejecer y a fallarnos.  Se requiere casi una terapia de shock para despertarlo  y mantenerlo alerta. 



Renovarse o morir, como el águila que a los 40 años, se arranca el pico y las uñas para que le crezcan nuevas y poder sobrevivir.  Nosotros no podemos "arrancarnos" de  nuestro trabajo o nuestras relaciones cotidianas, pero sí podemos encontrar maneras de variar la rutina.  Aquí van algunas sugerencias que ayudan a desactivar el piloto automático y estar conscientes:


  • Probar formas distintas de realizar el mismo trabajo
  • Tomar rutas nuevas para llegar a donde vamos
  • Conocer gente diferente y hacer nuevos amigos
  • Reír y reír (la risa favorece la presencia consciente y la salud)
  • Practicar un deporte o una afición nueva
  • Aprender cosas nuevas
Por último, lo mejor, hacer un viaje solo, es la manera ideal de salirse de la rutina, dejando atrás tu zona de confort.   Tomarte un tiempo lejos de todo y todos los conocidos es la mejor oportunidad para desactivar los patrones emocionales del pasado y reinventarte. 

Y que me perdone Juan Gabriel, pero se trata de que "tú al volver, SÍ encuentres algo extraño y NO sea como ayer" aunque él siga esperando...


domingo, 3 de marzo de 2019

VIDA MAS ALLÁ DEL CIBERESPACIO

LA PESADILLA DEL CELULAR

La tecnología es una maravilla, que a veces se convierte en pesadilla...


O será que los de mi generación,  clasificados como los  babby boomers, que no crecimos en esta cultura cibernética, aunque le hemos echado ganas y seso, difícilmente manejamos un dispositivo o nos sentamos frente a una computadora con la seguridad de los nacidos después de 1968, llamadas generaciones X, Y, Z y los famosos  millennials.


Pero ¡tiene su encanto!  ¿Cuándo nos íbamos a imaginar poder comunicarnos, informarnos, hacer compras y entretenernos a través de un pequeño aparato que nos acompaña a todas partes?  ¿O que podríamos trabajar sin problema desde la propia casa o llevar nuestra oficina con nosotros de viaje?  Sólo falta tener vehículos voladores para estar viviendo como Los Supersónicos porque ya la robótica también es una realidad.


Sin embargo,  tanta maravilla tiene su precio, y no me refiero a  los conocidos riesgos de inseguridad, invasión de la privacidad y a la ciberadicción,  sino a otros efectos sutiles.  

Al mismo tiempo que cada dispositivo nos presta un servIcio invaluable sin el que ya no podríamos vivir, también representa un dolor de cabeza cada vez que tenemos que dilucidar una nueva función, por ejemplo, si no sabes usar el power point y decides –por qué no– hacer una presentación de diapositivas  al cabo para eso hay tutoriales.


Entonces, resulta que en algún punto te atoras y te quedas ahí clavado descifrando cómo hacer lo que quieres,  hasta que de pronto te das cuenta que ya pasaron horas, que tienes entumido hasta el pelo, te duele la espalda y no has comido.  

El hecho es que conectados a internet y trabajando en una computadora, entramos en un estado en el que no estamos conscientes de nuestro cuerpo, la percepción del tiempo se altera y sin darnos cuenta, podemos pasar demasiadas horas frente a una pantalla.  

Cuando un día cualquiera tienes 80 correos electrónicos, 100 mensajes por whatsapp, otros tantos por messenger, más notificaciones en facebook e instagram, todo ahí en el celular, te das cuenta que no puedes vivir conectado, que la vida, está en nuestra conciencia y en el entorno inmediato, en la interacción con otros, en estar cara a cara, escuchar su voz, movernos... y eso es una maravilla...


LA CANCIÓN NO ESCRITA...

Mujer de seis décadas Ricardo Arjona le cantó a la señora de las cuatro décadas, aquella que "deja huellas por donde camina, que la ...