sábado, 12 de septiembre de 2020

PROTAGONISTA DEL AÑO: EL CORONAVIRUS

DESPUES DE CINCO MESES

Tras cinco meses de encierro, es hora de ir recuperando espacios de convivencia, empezando por los más cercanos, y también, es hora de reanudar gradualmente nuestras actividades, sin dejar las conocidas precauciones.

Una reunión con mis hijos y nietos fue una probadita de los "viejos tiempos”, que ni son viejos, pero el año pasado parece tan lejano como otra vida...

Que el corona virus llegó para quedarse, de eso no hay duda, que a todos nos va a dar covid, es probable, y que mientras más tarde en darnos, mejor, de acuerdo.  La cuestión es ¿vamos a seguir encerrados, aislados y temerosos?   ¡Llevamos 150 días!


Hay que empezar a convivir con la gente más cercana y poco a poco ir ampliando el círculo.  Habrá situaciones de riesgo que debamos evitar y los grupos más vulnerables, como los mayores de 60, tendremos que ser más cuidadosos.


También habrá que adoptar permanentemente  los nuevos hábitos de higiene; pero a lo que nunca hay que  acostumbrarse es a no dar abrazos, ni besos, a no tomarse de la mano, o darle apapacho al amigo que lo necesita.

Hacía seis meses que no veía a dos de mis hijos y por supuesto les di medios abrazos -así como de ladito- y palmaditas en la espalda.


A pesar de todo, este año no ha sido en balde porque la pandemia así como nos quitó muchas cosas, nos trajo otras que han sido importantes lecciones.  Al pararnos en seco nos hizo voltear la mirada hacia nosotros mismos.



Aprendimos a valorar lo que tenemos, y darnos cuenta que necesitamos poco para vivir; a enfocarnos en el presente, disfrutando el día, el momento, porque no podemos hacer planes ante un futuro que si de por sí, es incierto, se ha hecho más aún.  

Ha sido oportunidad para revalorar a la familia y a los amigos, después de no poder tener su compañía, ni siquiera verlos en persona. Ahora se convive de otra manera, escuchamos con más atención, expresamos más nuestro cariño porque ya no podemos dar nada por sentado, cada evento y cada encuentro son una  oportunidad. 


En sentido contrario, el largo encierro ha puesto a prueba las relaciones entre personas que viven juntas, provocando mayores conflictos  que  muchos  no  superaron, y en otros casos,  agravó la violencia doméstica, poniendo en situación de indefensión  a víctimas de abuso.  


Por si fuera poco, el coronavirus vino a recordar al mundo nuestra vulnerabilidad individual y como humanidad,  que no solo somos mortales, sino además somos seres tan frágiles que un mínimo contacto puede costarnos la vida, y por si teníamos duda, puso en evidencia que somos seres interdependientes,  irremediablemente conectados, de manera que el destino de uno puede ser el destino de todos.


La pandemia está demostramdo que a pesar de los avances de la ciencia y la tecnología, estamos tan desprotegidos como en los tiempos de la peste y en cambio nuestra capacidad para auto destruirnos ha aumentado debido al deterioro ambiental y otros daños que hemos provocado al planeta que es nuestra casa.


El coronavirus se ha convertido así, en el protagonista del año, ha hecho girar nuestras vidas y al planeta entero, en torno a él y está dejando un parte aguas en la historia moderna de la humanidad.  Ojalá hayamos aprendido algo... 

sábado, 6 de junio de 2020

LA CARA DEL MIEDO


 LA  NARANJA EXPRIMIDA

Las situaciones extremas que amenazan la propia vida, hacen surgir las peores o las mejores conductas de las personas, lo que cada quien lleva por dentro, se manifiesta fácilmente bajo la presión de las crisis: ahí se dan a conocer los héroes y los villanos del cuento.


Se podría comparar con exprimir una naranja, lo único que puede salir es su jugo, dulce o ácido, fresco o pasado, y la naranja diría que es así por su historia, desde la tierra y el agua que alimentaron el árbol donde creció, hasta el clima favorable o desfavorable y la mano que la arrancó de la rama.  

La imagen es clara, pero yo no creo que sea válida la analogía, ni la justificación de la naranja.    A diferencia de ella, los  humanos somos seres auto conscientes y a pesar del pasado, de nuestras raíces y el agua y el clima,  podemos elegir nuestra respuesta en el presente.

Como lo vivió en carne propia Víctor Frankl, confinado en un campo de concentración, donde observó dos tipos de prisioneros, los que se volvían tan despiadados como sus captores y los que como él, le daban un pedazo de su pan al otro, más débil.  

La pandemia que ha puesto en jaque al mundo, ha originado verdaderos milagros, y terribles conflictos.  Son las dos caras de la misma moneda, el miedo y el amor.

Conozco parejas y familias que están desesperados por el encierro, que tienen ganas de tirarse por la ventana porque ya no se soportan.  Y conozco a otros que están redescubriendo a sus seres queridos, aprendiendo a convivir y compartiendo con ellos como antes no lo habían hecho.

Me ha tocado sorprenderme de que muchos jóvenes millennials, que nunca habían mostrado un interés espiritual, o que se declaran ateos y materialistas, increíblemente, han empezado a practicar la meditación.  

También hay gente que a las primeras de cambio se lanzó a hacer compras de pánico y acaparar alimentos y papel higiénico a lo tonto,  como si el mundo se fuera a acabar, sin importarle provocar desabasto.  Por otro lado,  están los que están  apoyando con despensas a gente sin recursos.  La diferencia está en actuar desde una elección consciente o reaccionar de una manera automática.

Por ahí, yo creo, va la lección que nos puede dejar el corona virus.., o los chinos.., o el peor presidente.., o quien sea el villano de nuestro cuento, del que todavía no podemos decir colorín colorado... porque no se ha acabado..   


domingo, 22 de marzo de 2020

MILLENNIALS AL RESCATE


SE INVIERTEN LOS PAPELES


Sí  tienes más de 60 años, se supone que eres blanco favorito del corona virus y más vale que te quedes encerrado en tu casa sin chistar, o tus hijos te leerán la cartilla.

Mis cuatro hijos son millennials, esa generación de jóvenes que ahora tienen entre 25 y 39 años, la mayoría siguen solteros, prefieren rentar casa en vez de comprar, viajan lo más que pueden y están súper informados.  Pues ahora, estos chavos se han dado a la tarea de vigilar que sus padres y madres extremen precauciones para protegerse del corona virus.

Como cuando yo les ponía el suéter o los hacía que se lavaran los dientes, ahora mi hija me pone el tapabocas, vigila que me  lave las manos y desinfecta todo a mi alrededor. Me siento muy cuidada y se lo agradezco.

En este caso, más vale pasarse de cuidadoso que quedarse corto porque no se trata de morirse, pero tampoco se puede andar con el Jesús en la boca ―como decía mi abuela.
Y es que la llamada tercera edad, en realidad, ahora empieza hasta los 70 años, porque los sesentones de este siglo, seguimos activos y productivos, lo cual nos da energía y un sistema inmunológico que ya quisieran algunos jóvenes.

Lo que sí es un hecho es que esta experiencia será un parteaguas universal: por primera en la historia estamos viviendo una amenaza mundial, de la que no escapa ningún país, que ataca igual a pobres que a ricos, una crisis que nos ha parado en seco y que nos obliga a preguntarnos ¿para qué?
Sus graves efectos  hacen evidente la vulnerabilidad no solo de nuestra salud, también del actual sistema socio económico predominante en el mundo.


A mí, aquí cómodamente guardada en mi casa, de entrada me pone a pensar qué pasará con la gente que vive al día, que si no trabaja, no gana, si no gana, no come.  Y qué con la gente que tiene cáncer y toma un tratamiento que implica ir a diario a un hospital, ya son de alto riesgo y resultan ser los más expuestos.  Algo no está bien.


Si estamos en cuarentena, preocupados por qué hacer con el tiempo libre, somos privilegiados.  Al menos darnos cuenta de eso, es un  principio...

martes, 10 de marzo de 2020

DE PUERTAS PARA ADENTRO

El ABUSO COTIDIANO

Descalificar el movimiento en favor de una vida libre de violencia para la mujer, parece prueba de la misma discriminación de género que se denuncia:  el sistema se delata a si mismo, ¿o no? 

El abuso inicial puede ser sutil, poco visible, se da de puertas para adentro del hogar o del lugar de trabajo, donde miles de mujeres son maltratadas y sometidas por una figura masculina de autoridad.  

Sucede que en el seno familiar, las mismas madres de manera inconsciente modelan patrones de conducta machistas, transmitidos por generaciones dentro del sistema patriarcal dominante, que dan privilegios a los hijos y propician en  las hijas  el papel de someterse y complacer a los varones.  Esto parece lo normal y desde niñas se acostumbran a ser objeto y depender del hombre, hasta que ya no ven el abuso. 

Muchas mujeres de mi generación empezamos a romper estos patrones al educar a nuestros hijos e hijas.  Una hija mía se negó a tomar el día de ayer a cuenta de vacaciones, como pretendía la empresa, y simplemente avisó que participaría en el paro. 



Mi otra hija, no solo participó en el paro, también asistió a la marcha histórica del Día de la Mujer y unió su voz al grito de dolor, de protesta, de indignación de miles de mujeres abusadas, explota- das, golpeadas, humilladas, o que han perdido a una hija una hermana, o una amiga, víctimas de la violencia de género.


ABUSO ENTRE LÍNEAS

En el trabajo, el abuso también es solapado, se manifiesta en exigencias desmedidas, llamadas o mensajes fuera de horas del trabajo, gritos, sarcasmos o bromas de contenido sexual.


La realidad para la mayoría que anda en la calle y en transporte público,  además del miedo a ser asaltada o algo peor, es recibir agresiones verbales, piropos vulgares y exponerse a ser tocada por cualquiera. 

ROMPER LA CADENA DEL MACHISMO

Actualmente, cada vez más mujeres hacemos conciencia, aprendemos a poner límites al abuso y levantamos la voz, unidas a favor de un sistema libre de toda violencia de género, la que empieza en los hogares y en el trabajo y llega a las calles, en su expresión más brutal: violaciones y asesinatos. 

A la violencia contra la mujer le está llegando su fin... y el grito de #yotambien y  #niunamas, no se apagará, hasta que así sea.. 






jueves, 2 de enero de 2020

DESEOS INCUMPLIDOS

Brindo porque el 2020 sea el año que logremos cumplir nuestros deseos y no que acaben en el olvido, como suele ocurrir. ...

Definitivamente, se necesita algo más que tomar una pluma y escribir una lista de propósitos para lograr  hacer cambios en nosotros mismos...  Si queremos resultados distintos, hay que hacer algo distinto... 

Este año, en lugar de escribir los deseos, los plasmé en imágenes -bajadas de internet- que representan lo que quiero en cada área de mi vida: personal, profesional, familiar, espiritual, relaciones y finanzas...  

Collage de imágenes

Desde un viaje, hasta recuperar la salud, se trata de Incluir todo en un collage que tenga colores, texturas, incluso palabras en una cartulina para ponerlo donde  lo vea a diario, y al mirar cada imagen, sentir como si eso que representa ya fuera una realidad.  

El secreto está en que a través de la visualización y la emoción que produce, las imágenes se implantan directamente en la mente subconsciente, que de acuerdo con la neurociencia, es de donde surgen el 95% de nuestras reacciones, decisiones, y hábitos...

Cuando supe esto entendí por qué es taaaan difícil cambiar, si pretendemos con un 5% que es la mente analítica, ganarle al 95% que se maneja automáticamente con su propio “programa”...  Es casi como ser esclavos de nuestra propia mente, y pues así yo no juego, por eso estoy intentando algo nuevo, para hacer que mi subconsciente funcione a mi favor. 

La neurociencia descubrió que la mente empieza a construir caminos y asociaciones para conseguir aquello que visualizo todos los días...  Me pueden llegar ideas, información, personas o presentimientos  y observaré cosas que antes me pasaban desapercibidas. 
Conforme pase el tiempo, los proyectos comenzarán a concretarse y  al marcarlos como alcanzados, reforzaré mi confianza de que  puedo lograr  lo que me proponga...

Por qué no hacer la prueba, digo yo.  Es un ejercicio de creatividad, que es divertido y un reto a cambiar de mentalidad, aunque nos tachen de locos, porque es mayor locura seguir haciendo lo mismo, pretendiendo obtener resultados diferentes, ¿o no?

domingo, 22 de diciembre de 2019

CUANDO VOLTEAS....


OTRO AÑO SE ACABA

Un día cualquiera amanece, y cuando volteas, ya es de noche.., cuando volteas, ya es viernes.., cuando volteas es fin de mes y ya se acabó el año...  Así, pasan los años y cuando volteas, los hijos ya se fueron, tus amigos se alejaron, y ya no sabes quién es tu compañero...

Acapulco, diciembre 2019
En esta vorágine, parece que hay que correr más para hacer más cosas, pero mientras más nos apuramos, más se nos escapa  el tiempo...  Será que se trata de desactivar el piloto automático, hacer un alto y luego caminar a paso más lento para  aprovechar y vivir cada momento:
hacer lo que te gusta, decirle a tu gente que la quieres, disfrutar a la familia, ver a los amigos, agradecer lo que tienes, aprender algo nuevo, reír y compartir.

Porque después, no hay tiempo...

Después te llamo, después le digo, después lo hago, después nos vemos... Y resulta que después esa persona ya no está, se perdió la oportunidad, pasó la intención, se esfumó el deseo.  

Detrás de cada experiencia hay una lección y si algo nos enseñan la muerte y la enfermedad, es a no dejar nada para después... 

El 2019 quedará marcado en mi memoria como el año en que murió  mi mamá y que tuve cáncer... Estos dos acontecimientos se entrelazaron inesperadamente para transmitir el mismo mensaje: "no dejes nada para después, sobre todo, no pospongas pasar tiempo con  tus seres queridos, después puede ser muy tarde..."

Piensa, si fuera ésta tu última Navidad, ¿qué harías? ¿con quién la pasarías? ¿hoy estarías de malas y quejándote?  ¿Serías impaciente y criticón? ¿Que les dirías a tu hijo, a tu hermana, a tu pareja?  ¿Qué te dirías a ti mismo?  

No lo dejes para otro día, ni para un mejor momento, el mejor momento es éste, aprovéchalo, vívelo, ámalo.., Después, puede ser el último día, después, la vida termina...  

domingo, 24 de noviembre de 2019

MISIÓN CUMPLIDA

DESCANSA MAMÁ...


Una de esas mujeres de la llamada Generación Silenciosa —las que vivieron en el tiempo dramático de la Gran Depresión que afectó al mundo y  la crisis de la Segunda Guerra,— quien fue una entre muchos hijos, todos formados dentro de un modelo social y familiar que valoraba sobretodo  el trabajo y el sacrificio, mientras reinaban la austeridad y el silencio, valores que ella honró y forjaron su carácter estoico

Una de esas mujeres bellas que de joven era muy bailadora y le gustaba cantar, que se casó para  tener los hijos que Dios mandara y educarlos en escuela católica, de donde los recogía todos los días para llevarlos a casa, donde ella misma ya había hecho la limpieza y la comida porque no siempre alcanzaba para pagar ayuda doméstica.

Una de esas mujeres prudentes y valientes, que cuando la economía familiar se hizo precaria, trabajó fuera de casa para ganar algún dinero, y a pesar de los apuros que le causaban dolores de cabeza, siempre supo escuchar, consolar y apoyar...

Una de esas mujeres de apariencia elegante, con una presencia silenciosa  y discreta,  que guardaba Dios sabe cuántas renuncias, cuántas tristezas y carencias en su corazón, mezcladas con las alegrías y la ternura, que al enviudar se volcó en sus hijos y al convertirse en abuela, dedicó su vida también a cuidar y a disfrutar a los nietos y luego a los bisnietos... 

Esa mujer fue mi mamá, la compañera más amorosa y más cercana, en todas las crisis y en los momentos más felices de mi vida... 

Misión cumplida, mamita hermosa, tu mayor logro en este mundo fue formar a seis hijos, como hombres y mujeres íntegras y responsables, que te cuidamos y acompañamos hasta el final, que somos hermanos cariñosos y solidarios... ¿Sabes por qué? Porque tenemos un corazón lleno del amor que tú nos diste... 

Descansa en paz, mamá...


PROTAGONISTA DEL AÑO: EL CORONAVIRUS

DESPUES DE CINCO MESES Tras cinco meses de encierro, es hora de ir recuperando espacios de convivencia, empezando por los más cercanos, y ta...