jueves, 8 de abril de 2021

LOS NIÑOS DE LA PANDEMIA

¿Qué huella les dejará?  

Tras un año encerrados con sus papás, que están lidiando para trabajar en casa y hacerse cargo de ellos, tanto hijos como padres están estresados y cansados.  

Ni tiempo, ni cabeza, para pensar cómo la situación puede afectar a futuro la capacidad para socializar de los pequeños, si se volverán indómitos o demasiado dependientes de los padres, temerosos o inseguros. 

Yo veo a mi hija y a mi yerno hacer malabares para manejar la situación y no salir corriendo, cuando un niño grita, el otro llora y el perro ladra, mientras la mamá está en junta y el papá en una llamada. En verdad, se necesita mucha paciencia e inteligencia emocional para funcionar.

Sus hijos de 3 y 5 años juegan y pelean, pero están aprendiendo a compartir y  negociar, gracias a una comunicación afectiva y a una estructura de reglas y consecuencias.

¿Qué en concreto han hecho sus papás?  Tres cosas primordiales que no son nuevas: 1) los escuchan, aunque tarden en hacerlo, se dan tiempo para poner toda su atención a cada hijo, 2) ponen límites firmes, con cierto grado de flexibilidad, y 3) todos los días les dicen que los aman y les dan sin fin de abrazos y besos. Los niños saben que papá y mamá trabajan mucho y se cansan, que a veces gritan, pero saben y  sienten que son amados y protegidos.

Además, hay algo que  Adriana y Daniel han aprendido como consecuencia de la pandemia: es esencial romper la dinámica cotidiana para darse un espacio y tiempo tranquilos  de convivencia con sus hijos.

Romper la rutina

Una vez a la semana, se alejan del trabajo, de la rutina, de la gente y hasta de internet porque al lugar al que van en el campo no hay señal, ni teléfono; en cambio, hay árboles, cerros, aire puro y espacio abierto donde conviven con sus hijos, que corren, trepan y juegan sin parar hasta que caen rendidos a dormir una siesta.

Ese es el momento de ellos para sentarse tranquilamente y platicar sin el celular en la mano, sin prisa, sin niños.  Hoy por nada cambiarían ese tiempo de calidad que les permite conectarse nuevamente entre ellos, y con sus hijos 

Como abuela observadora, veo que el reto para los padres es enorme, porque finalmente, depende de ellos que la huella que tengan sus hijos de la pandemia sea positiva para su desarrollo.  Y, sin duda, me da mucha alegría y orgullo ver a mis nietos y la labor de sus papás.




jueves, 18 de marzo de 2021

DÍA DE VACUNACIÓN


 Todo contra el COVID

“No señora, el comprobante de domicilio tiene que estar a su nombre”, me dice el joven de chaleco verde de la brigada de participación ciudadana.  Le explico que yo rento y el nombre en la boleta de predial es el de la propietaria y me responde que entonces necesito traer el contrato de arrendamiento y además, que me tocaba vacunarme el día anterior por la letra de mi apellido.  Uffff, 😰inútil aclarar que cuando metí mi CURP me notificaron la fecha de ese día.  Me dijo “no se preocupe, venga mañana que atenderemos a los rezagados, y con un comprobante válido, por favor”.  

¡ME BATEARON!, así sin más, Fue frustrante, levantarme y salir temprano, ir  toda preparada con mi sombrero, cubre bocas y careta, una manzana por si me atacaba el hambre, agua, y hasta un banquito plegable que llevé para no estar parada mucho tiempo. 😒 Solo me faltaba la tienda de campaña ,   

Al día siguiente, ahí voy de regreso, llegué incluso más temprano y otra sorpresa, había muchísima más gente que el día anterior 😧.   La fila estaba hasta afuera de las carpas de entrada a lo largo de toda la explanada del Auditorio Nacional,  luego, bajo cada carpa seguía la fila que serpenteaba ida y vuelta como por cinco tramos para pasar a la otra. Ah y además , había otra hilera especial de las personas en sillas de ruedas.😳

Los de chaleco verde andaban por doquier, súper organizados, muy movidos revisaban papeles y entregaban fichas numeradas, comunicándose todo el tiempo por radio. 🙄 Esta vez, pasé la inspección,  me dieron la ficha y casi me desmayo, era la cita número 1618!  Y esta vez,  no había traído el dichoso banquito 😫.

En mi ocio, me dio por pensar que los adultos mayores tan afanados en vacunarnos y qué tal que nos habían mandado por delante como conejillos de india.😊😜

Entretenida con ideas tan positivas, de pronto me di cuenta de la agilidad con que avanzaba la formación 😯 y cuando ingresamos al área de sillas, los guías nos acomodaron en perfecto orden por secciones según el turno, 😮 para luego pasar recogiendo fichas y entregando un lunch consistente en una barra de amaranto, botellita de agua y una manzana;🤔 buen detalle.

Y ni tiempo de abrir la bolsita cuando nos movieron a la siguiente sección, 10 filas de sillas, cada una frente a cada puesto de vacunación.  😷 Ahí más tardaba uno en sentarse que había que recorrerse a la silla de enfrente y así hasta la primera para pasar a recibir el piquete. 😓Pedían contestar 3 preguntas y nombre y firma, Listo, ¡zas! la inyección y el que sigue.  Por último nos dirigían a una nueva sección de sillas para permanecer en observación 30 minutos. 

En una sección de estas, una chica muy entusiasta al frente del grupo, cantaba y movía brazos y piernas incitando a su público a seguirla, y me cayó el veinte de que hay una propensión por entretener así a los mayores.  De acuerdo que es rico seguir el ritmo de la música, pero no será más bien para ver que nos movamos como “proof of life”. 🤭 😊Me quedó claro que afloró mi humor negro,  😬

Salí poco antes de las 10 am, o sea, fueron dos horas del principio al final del proceso, no tan tardado como podía haber sido.  En las carpas de entrada seguía habiendo bastante gente aunque menos que cuando yo llegué.

Pues no que al que madruga, ¿Dios le ayuda?  🤨 Para la próxima, llegó más tarde.

martes, 16 de marzo de 2021

NUEVA GENERACIÓN

EL SEGUNDO AIRE A LOS 60  (parte 2)

Las canas no quitan las ganas, los adultos mayores que obtenemos descuentos con nuestra credencial de Inapam y que empezamos a padecer algún achaque, agarramos un segundo aire y estamos tan  activos o más que algunos jóvenes.

Será la edad, la experiencia o puro miedo al deterioro físico, el caso es que nos recetamos  empezar cada  día haciendo algún tipo de ejercicio y aún teniendo  alguna limitación física por enfermedad o por un achaque, disfrutamos el movernos. Si de bailar se trata, aún mejor, porque el movimiento al ritmo de la música es  fuente de vitalidad que actúa como antidepresivo y baja el estrés.  

Tengo amigas mayores de 60 y 70 años que son empresarias o profesionistas y son abuelas como yo, que siguen felices trabajando, sin temor a jubilarse porque tienen también planes para su futuro tiempo libre.

Solo andar al aire libre se vuelve una experiencia de libertad, de explorar y ver a la gente, los árboles, el cielo.  El entorno natural y las relaciones personales se convierten en fuente de gozo y paz que ilumina la vida. Además de seguir siendo productivos, utilizamos  equipos electrónicos, nos dedicamos a lo que nos gusta, al mismo tiempo que vamos a paso más lento, disfrutando plenamente. 

Ahora o nunca

El “ahora o nunca”, se vuelve un motor de vida que te hace más creativo, para emprender proyectos, cambiar de profesión o  retomar alguna afición de juventud.  Algunos pintan, aprenden un idioma, o tocan un instrumento musical, otros escriben o cocinan, quizá motivados por el deseo consciente o no, de trascender y ser recordados.

Las noches se vuelven cortas porque hay mucho por hacer y aunque ya no escuchamos el tic-tac de un reloj, sabemos que las campanadas que marcan cada hora están sonando; las horas transcurren veloces y se acaba el día, el mes y el año.

Nueva generación

Resulta que los adultos mayores entre 60 y 80 años, estamos redefiniendo la palabra vejez, que se convierte en una etapa de reinventarse, de realización, con el ímpetu de la juventud, pero la sabiduría de la experiencia.   

Así, estamos  adquiriendo identidad como una nueva generación que podría nombrarse generación P, porque es una etapa de plenitud, vinculada no a la edad o condición física, sino a la actitud de gozo y pasión ante la vida.  

 


lunes, 25 de enero de 2021

POR LAS CALLES DE LA MEMORIA

 

SONIDOS DEL PASADO

El silbato del carrito de los camotes, el sonar de la campana de la basura, la voz grave del que anuncia “el gaaaas”, la marimba con los músicos que la cargan, de esquina en esquina, para tocar alegres sones con caras impávidas y hasta un silbido de admiración  escuché.  Son los sonidos del pasado que siguen presentes en la colonia San Miguel Chapultepec.


Treinta y seis años han transcurrido desde que me mudé a otros rumbos, y hoy me encuentro una colonia  de contrastes: entre edificios modernos y casas añosas, entre millennials que ocupan los departamentos nuevos y gente  que vive aquí  desde su tatarabuelo y camina por las calles de su viejo y céntrico barrio.


Como yo, cuando de joven viví  en una casa con gran jardín, caminaba a la tiendita de Don Chon a comprar golosinas y  Don Alfonso era el abarrotero.  Hoy sigue habiendo muchos tenderos que son don y muchas doñas que cocinan y venden comida en pequeñas fondas.


Por supuesto también hay una papelería cercana, farmacia, cafecitos, etc., así como un carpintero, y cerrajero que por cierto me salvó cuando sali a caminar y perdí las llaves del departamento  donde estoy temporalmente viviendo. 


Aquí estoy escribiendo y veo por mi ventana las ramas de un limonero que me  recuerda los de Tequesquitengo.


Son muchos los recuerdos que me traen mis caminatas por el barrio de San Miguel, los sonidos que escuché de joven me remontan a los tiempos en que trabajaba en Televisa Chapultepec y estudiaba la licenciatura en Comunicación.  Fueron casi 10 años desde que empecé en radio, la estación XEX que transmitía 16 horas continuas de noticias.  Mis pininos en cabina consistían en leer las noticias impresas que llegaban de los teletipos de las distintas agencias informativas, y de ahí pasé al noticiero nocturno de canal 5, pero esa es otra historia.


Hoy se trata de San Miguel Chapultepec que, como todos los barrios antiguos de la ciudad de México, refleja tanto el corazón del mexicano “luchón” y  solidario con el vecino que sigue con el mismo oficio heredado  por generaciones, como también refleja la desidia del mexicano sin oficio ni beneficio, que se la pasa en la calle, parado en una esquina, sin esperar nada, ni a nadie.



martes, 29 de diciembre de 2020

LA INTENCIÓN NO BASTA

Metas visibles 

Ya se ha dicho de mil maneras que el 2020 ha sido un año trágico para muchos y muy difícil  para la mayoría, pero también hay motivos para agradecer.  Desde hechos como mantener el trabajo, no enfermarse, poder ayudar a alguien, hasta aprender a manejar la soledad o la compañía forzada, a vivir con menos y apreciar más lo que tenemos. 


Ahora en el umbral del 2021, tan esperado, nos encontramos ante lo insólito: la pandemia no solo sigue, sino con más fuerza.  Parece pesadilla, o película de terror, pero no, es real...  tan real como que mientras nos toca la vacuna, cuidar la salud seguirá siendo el propósito central para el año que empieza.


Es tiempo de definir qué queremos lograr el 2021.  Yo desistí de hacer una fabulosa lista de “propósitos para el próximo año“, porque la intención no basta, resulta que cada año eran casi los mismos que no había cumplido del anterior.


En lugar de una lista, puedes hacer un collage con imágenes que representen lo que quieres lograr .  Si es cambiarte de casa, pon imágenes de casas como la que quieres, o quieres un nuevo empleo?, busca imágenes de lo que te gustaría hacer, y lo mismo si te propones hacer ejercicio, comer sanamente o dejar de fumar... busca, imprime y pega imágenes alusivas en un cartón grande .


El resultado final es algo como esto.  Colócalo  en un lugar donde puedas verlo diario, para que lo registres aún sin darte cuenta y verás como las cosas se irán acomodando para moverte en esa dirección, lo cual te animará a seguir adelante hasta alcanzar tus propósitos, o algunos de ellos, con los cuales tu mente y tu corazón estén más alineados.  

sábado, 26 de diciembre de 2020

¿QUÉ PASÓ CON EL AÑO?

HIT AND RUN

Casi 12 meses ya pasaron, nos atropellaron y se escaparon, dejándonos como víctimas de un hit and run.  Apenas nos estamos levantando y tallando el golpe, cuando ya se está acabando el año, dejando expuesta nuestra fragilidad, recordándonos diariamente que no somos inmortales, que estamos tan expuestos como el vecino.   

Algo se movió por dentro y sucedió que al verte en el espejo sin maquillaje o sin rasurar, al notar el veteado blanco de las canas, sientes orgullo por los años vividos, por haber llegado a donde estás. Volteas hacia atrás, ves las batallas ganadas y cómo te has mantenido en pié, aunque el cansancio te pese más,  aunque tu pulso no sea tan firme, o tu voz se quiebre, aunque a veces dudes y tengas miedo. 
Reconoces la misión cumplida cuando los  hijos vuelan con sus propias alas, tus padres se han ido y tú eres una feliz abuela o abuelo, a quien fácilmente se le llenen los ojos de lágrimas, y fácilmente se ríe; que sabe que cada surco en su cara representa  experiencias vividas.  



Es 25 de diciembre en la mañana, la casa empieza a despertar y lo primero que escuchas son las voces de tus nietos que ya están jugando porque la noche anterior les llegaron sus regalos. Agradeces más que nunca la compañía  de tu familia esta Navidad y de los primos y amigos que a la distancia se mantienen conectados.

El año casi llega a su fin y el otoño también se despide... Los árboles con sus hojas caídas y sus ramas desnudas, anuncian que hay que resistir el frío, absorbiendo cada gota de agua de la tierra, siempre apuntando al cielo... Después vendrá la primavera, para recordarnos que todo pasa, que la vida sigue y que trae su propia agenda ...

viernes, 11 de diciembre de 2020

SOLTAR LASTRE

LA PESADILLA DE LA MUDANZA

Un cambio de casa es un cambio de vida, mudarse a otra ciudad, ni se diga,  y hacerlo después de los 60, es una hazaña.  Cuando tienes tantos años vividos, llenos de recuerdos, tu casa está llena de cosas, –he ahí donde empieza el problema.  

Hace 4 años llegué con dos de mis hijos, a un departamento, después de vender la casa que habitamos 24 años.  Yo juré que esa era la última mudanza que haría, pero parece que no me acordé a tiempo: mis hijos se independizaron y ya estoy nuevamente empacando mi vida en cajas.

Mudarse en renovarse, pero eso cuesta, porque hay que soltar lastre, o sea, tirar un montón de cosas.  Aunque se dice fácil, cuando te encuentras los apuntes del post grado que tomaste hace décadas, piensas ¿y si necesito consultar algo? cuando desde que los guardaste, ¡no los habías vuelto a ver!  Ah, pero ¿el diploma enmarcado del curso de marketing digital? ¡Pues digitalízalo!  

Y ya ni hablemos de la ropa, porque tu closet revienta y siempre te pones lo mismo. "No, ahora sí voy a usar este abrigo, si lo compré en El Corte Inglés", te dices sacudiéndole el polvo al gancho para colgarlo de regreso.

Así va el diálogo en tu cabeza, mientras empiezas a acumular cosas sobre el suelo, y tienes que brincarlas para ir por otra caja, cuando  te acuerdas que tienes que hablarle a tu hija y... ¿dónde dejé el celular?  Empiezas a buscarlo –por enésima vez–, entonces te da calor, te duele la espalda y de pronto sientes el cansancio... te quedas parada en medio del caos y te dan ganas de llorar.

Te deprimes porque ya no te queda energía para enojarte, así que te arrepientes y te entra la culpa por andar emprendiendo hazañas, en lugar de estarte quieta como una abuelita tejiendo o haciendo rompecabezas.  Luego viene el shock que te paraliza, hasta que siempre sí te enojas, quieres quemarlo todo, pero no sabes por dónde empezar... y finalmente, te derrotas, aceptas que así son las mudanzas y decides darte un descanso. 

"Pero eso sí", te dices con férrea determinación, "juro que ésta sí, es la última vez que me mudo".

  

LOS NIÑOS DE LA PANDEMIA

¿Qué huella les dejará?    Tras un año encerrados con sus papás,  que están lidiando para trabajar en casa y hacerse cargo de ellos, tanto h...