domingo, 27 de enero de 2019

VOLVER A LA ESCUELA...


Las abuelas de la clase de francés


Francia mayo 2018


El promedio de edad del grupo es de 20 años, sin contarnos a las abuelas, una compañera de Australia y yo, que somos, por supuesto, las más aplicadas, porque la memoria nos falta, pero las ganas nos sobran y con la ventaja de que a estas alturas de la vida,  no tenemos reparo en preguntar, opinar y hablar aunque sea a tropezones… Es cuestión de valorar las canas, aunque eso sí, hay que seguir pintándolas…

Instituto Alpha B en Niza

Tres horas diarias de clase, muy placenteras, porque además, al frente de la clase la maestra no para un minuto:  escribe en el pizarrón, lanza una pregunta, hace señas o hace una  pantomima completa, con mucho entusiasmo y muuucha paciencia, porque ¡ah qué idioma tan difícil!

Estudiar francés es como aprender a bailar danzón, sin pisar rayita y mientras cantas en un tono más alto que el tuyo.  O sea, te exprimes las neuronas menopáusicas para recordar las palabras y la conjugación del verbo, armas por fin una frase y cuando la dices.., ¡voila! te falla la fonética –que es la más caprichosa del planeta‒  y te miran con expresión compasiva mientras preguntan what can I do for you?

LAS AMIGAS 
Así es cómo de pronto vuelves a tener amigas de la escuela, como en los tiempos estudiantiles, para hacer juntas la tarea y comer helados a la salida.   
Niza, Francia

Mi amiga australiana, Janeen, es soltera y sin hijos, está aprendiendo francés, para darle un giro total a su vida a sus casi 60 años y quedarse a vivir en Francia.   
 
Julia, es una joven sueca de 20 años, que vive con sus papás en un pequeño poblado cerca de Estocolmo.  Canta en un coro de música religiosa y tiene una sonrisa que irradia dulzura. Nos llama sus “golden ladies”. 

Yo, como parte de este singular trío, soy una mexicana que dejó familia, trabajo y amistades por tres meses, en la escapada más grande de su vida, para hacer el heroico intento de aprender francés, viajar por Francia y conocer la tierra de sus antepasados, un pequeño pueblo en la región de Barcelonnette, sumergido en un paisaje de ensueño en los Alpes… 

Tres historias, tres vidas muy distintas, entrelazadas más allá de las diferencias por nuestra condición de viajeras solitarias…

2 comentarios:

  1. Que padre!! Además del aprendizaje del idioma y lo bello de estar en Francia, súper enriquecedor ambiente con los chavos y chavas de otra generación como compañeros.....

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    1. Exacto, Fer, convivir con gente nueva, de diferentes paises, variedad de edades, culturas y creencias, todo un mosaico de vidas y experiencias. Hay que hacerlo alguna vez en la vida.

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